Cambiando siempre para seguir siendo igual 

Bersuit Vergarabat vuelve al ruedo con La Revuelta. Fiel a su estilo recorre la música popular –desde la cumbia hasta la chacarera- y toca la realidad social que se vive hoy en día en 12 concisas canciones. A pesar de cargar con más de 20 años de historia, el hoy septeto se reinventa para salir a flote.
por Martín Ciraolo 

Mientras escuchaba La Revuelta con el fin de esbozar estas pequeñas líneas, de fondo suena: “Fue el amor la primavera / negra y roja la bandera” de la canción Dios te salve. ¿Negra y roja? ¿Newell’s? ¿Colón? También se me pasó la bandera del movimiento revolucionario cubano 26 de julio del que formó parte el Che Guevara. Y automáticamente se conectó con la historieta sobre Murguita del Sur. ¿A quién estaba dedicada? ¿Al Che o a Luca? Ahora bien, todo eso ya es pasado. Bersuit sale a la cancha con un nuevo material discográfico y fiel a su idiosincrasia, vuelve a demostrar que se encuentra “cambiando siempre para seguir siendo igual”.


Por eso nunca mejor elección la de romper el hielo -en ese proceso de descongelamiento el cual lleva adelante conceptualmente el arte del disco- que una cumbia-rock como sólo Bersuit Vergarabat la puede hacer. La lírica de la canción remarca y realza el renacer de la banda, aunque también no es la primera ni la única letra que hace alusiones al ex primer vocalista Gustavo Cordera que abandonara la formación poco tiempo atras de forma bastante accidentada.
Track número dos, No te olvides (letra de Ariel Prat). Percusión de fondo para acompañar una plácida melodía de voz encabezada por Daniel Suárez y que cuenta en el segundo segmento del tema con la incursión de Pepe Céspedes (bajo) en la voz también. Además, cuenta con las pinceladas provenientes del violín de Javier Casalla que lo convierten en uno de los puntos fuertes del disco. “Así es la vida muñeca rica / por un lado te da y por el otro te quita/ te da un hachazo y una curita…Así es, una balada  muy armoniosa que contiene una letra muy gráfica. La voz de Suárez calza a la perfección, sobre todo en combinación con el juego de voces que se escuchan de fondo. Otro de los que hay que tener en cuenta.
Dios te salve, aquel que citáramos al comienzo; un cuarteto al estilo La Oveja Negra pero que toma algo distancia de La Bolsa, aunque se da el lujo de citarse a sí mismos con la mención al “viejo de arriba”. Contundente, de esos fiesteros que Bersuit siempre incluye en sus listas; con el plus de hacer mención al carnaval, fiesta popular por excelencia que fue recuperada hace poco tiempo.
Hay canciones que son atemporales: podrían entrar en cualquier disco producido en toda la historia de la banda. Tienen rasgos característicos propios, podría rápidamente ahora nombrar a Los Elefantitos, Negra Murguera, Ruego, Porteño de ley…., claro esta la subjetividad de quien suscribe. Ese es el caso de Es solo una parte de puño y letra de Alberto “Tito” Verenzuela, que como en cada disco tiene espacio para destellar su talento. ¡Y la frutilla del postre! Cuenta con la participación de Andrés Calamaro.

La serpiente
, una balada más para la cuenta del disco, bien estructurada. No obstante lo más sobresaliente de la canción no es la música en sí misma sino la letra que va directamente dirigida a Cordera. ¿Parece un abuso este recurso de la invocación al pasado? Evidentemente es lo que se necesitaba expresar, al igual que en Afónico donde además de escucharse los sapukays de Dany Suarez de fondo, lo despiden al Pelado incluso hasta con un “la puta que te parió” al cierre. La ida de Cordera evidentemente dejó dolida al ahora septeto, así lo expresa Santa Cecilia también. “Que aparezca la canción/ que nos llene el corazón / y no venga del dolor / que nazca cual clamor” se escucha en este reggae, en mensaje a la patrona de la música pero que no deja de plasmar un presente que no puede soslayarse.
El muelle resulta ser una de las canciones más logradas. Cantada por Germán “Condor” Sbarbatti y con un exquisito acordeón de Juan Subirá, es el segundo punto más alto del disco. El otro que entra en el top 3 –junto con El Muelle y Así es- es Cargamos. Otra más de la autoría de Alberto Verenzuela, pero que curiosamente solo canta y no toca la guitarra, es el tema quizás más controvertido del disco. Hace un recorrido por la realidad social que se vive hoy día en Argentina, recorriendo desde la última dictadura militar hasta el presente. Intenta esbozar la historia con lo que “cargamos” los argentinos siguiendo la línea conceptual de No te olvides, que mantiene firme la idea de las raíces desde donde se proviene. Raro en Bersuit, o mejor dicho raro para muchos, pero la banda se posiciona en otro lugar; no como se ubicaba en los años 90’ del reviente, del saqueo del país y del “que se vayan todos”. “A pesar de diferencias la vereda es la misma” esgrime al cierre de la canción, dejando en claro cual es la postura política que toman hoy.

El motor quizas salga de lo que es la estética bersuitera. Una incursión por lo pop que roza lo punkie en algunos pasajes. Rasalta la potencia de la batería de Carlos Martín y lo novedoso es que Osky Righi no solo que canta sino que toca el bajo para esta canción. Suena bien pero no es a lo que Bersuit acostumbra.  Sí acostumbra a lo folcklórico, como la chacarera a la que apela para el tema homónimo al disco (La Revuelta). Con arreglos del violín de Casalla, la canción es una radiografía del presente de Bersuit y de cómo se reordena la banda para esta re-vuelta.
El disco es bueno, el material está. Ahora será virtud de la banda volcarlo para resurgir de las cenizas. Ya pasaron De Bueyes, La Fisura, La Demanda, La peña pop, Hispanoparlantes. La era post-Cordera inició unos meses pero necesitaba imperiosamente el conjunto poseer material nuevo. Material que le de aires renovadores, que limpie el pasado. Es cierto que Cordera tenía (y sigue teniendo) peso específico por sí mismo abajo y arriba del escenario. ¿Podrá Bersuit Vergarabat volver a las primeras planas del rock nacional? De ellos depende.

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