Bersuit la rompió en el Teatro Vorterix en la apertura de su ciclo de tres funciones repasando toda su carrera. Una lista amplia y variada, con cambios de climas muy bien diagramados, generaron que la “monada bersuitera” vibrara en Colegiales con temas que van de lo más reciente de la banda a lo más antiguo.
Ocho y media de la noche, puntual; puntual como pocas bandas. Un telón rojo que se corre y abre paso a un viaje, me atrevería a llamar a priori, audaz. Eso: audacia. Hay que tener audacia para animarse a llevar adelante un ciclo de tres conciertos repasando la historia de una banda con la premisa de no repetir canciones en ninguno de los tres. En ese viaje se enmarcó Bersuit Vergarabat que esta llegando a sus 25 años de vida –a pesar de que haya quienes sostengan que son 24-. La apuesta es alta: tres discos por noche, sumando canciones del último trabajo de estudio (“La Revuelta”) y los inéditos de “De la cabeza”.

El Teatro Vorterix lleno, mucho calor, mucha efervescencia, mucha adrenalina ante la promesa de escuchar temas que hacía rato no se escuchaban. Pues claro, la noche prometía de entrada, ya que la combinación entrelazaba las canciones de los discos “Y punto” (1992), “Libertinaje” (1998) y “Testosterona” (2005).

Basta de dar vueltas, vamos a los hechos. El comienzo fue una gran fotografía del pasado: con Charly Bianco montado en su guitarra acústica sonó una muy consistente versión de El tiempo no para, y a continuación acompañados por Rubén Sadrinas desde la voz, el tandem Danza de los muertos pobres y Diez Mil (recordemos que ambos músicos fueron miembros de la formación que tocó durante los primeros años). Y como para coronar ese primer segmento retrotraído a “Y punto”, apareció en escena Alberto “Tito” Verenzuela para cantar Como nada puedo hacer, mientras Pepe Céspedes tenía tiempo para maravillar a todos los presentes desde el bajo sobre el cierre del tema –el primer punto alto del recital-. 

Cambio de aire, vuelta de página. Un par de años más acá en la historia y llegamos al disco que le dió el salto a las primeras filas del rock nacional a Bersuit: “Libertinaje”. Tiempo de Héctor “Limón” García, con su voz tan particular, para cantar la siempre tan poderosa “A los tambores”, seguida de “De onda”, del mismo disco. 
El concierto arrancó muy arriba, y necesitaba un nuevo cambio de ritmo. Esa tangente que urgía para escapar del nivel de excitación que se respiraba en el aire, llegó de la mano de algunos temas de “Testosterona”, un disco muy discreto pero que en comparación con el nivel de los otros dos, evidentemente salía perdiendo.  Me duele festejar, Inundación y Sencillamente –en una versión muy lograda cantada por Germán “Condor” Sbarbatti- fue el triplete proveniente del disco registrado en 2005.

El concierto tuvo muchos ingredientes. Desde la inclusión de temas de “La Revuelta” como La serpiente, las ya clásicas menciones de Juan Subirá hacia Estela de Carloto y su lucha histórica con Abuelas de Plaza de Mayo previo a cantar Vuelos, como también tiempo para canciones de amor como lo son Barriletes y Un Pacto –otro de los puntos altos del concierto-. Es para destacar la figura de Nano Campoliete desde los coros, pero que también incursiona con otros instrumentos a lo largo del show, ya sea guitarras, cuatro, charango, acordeón; muy destacable, parado casi como un comodín.

“Esta perla es solo para ustedes, para los bersuiteros que vinieron hoy" dice Daniel Suarez. “Esta canción se la quiero dedicar a todos los internos del Borda" completa Subirá. Dentro de los silbidos, el público del Vorterix comenzó a cantar “¡Macri basura, vos sos la dictadura!” en alusión a la represión de la Policía Metropolitana en el Hospital José Tiburcio Borda días atrás. Otra vez Sadrinas al escenario, quien cual cantante lírico ensayó una introducción para que Verenzuela llevara adelante una gran interpretación de la canción Homenaje a los locos del Borda, a solas con Subirá y su teclado en el escenario –discutible para algunos presentes, pero yo lo anoto dentro de los picos más altos del show-.  El micrófono le quedó a Verenzuela, quien fue responsable de generar otro cambio de paradigma en el show. Es solo una parte, muy movediza y proveniente del último disco fue la elegida para ese cambio: la gente volvió a poguear. 

Tras anunciar la llegada de su segundo hijo y ser ovacionado por la multitud, Suarez se dedicó asimismo O vas a misa, mientras Verenzuela bailaba alocadamente por detrás de los músicos, quien sabe si imitando a alguien o tan solo siguiendo el compás de la música. 

Pero si de cambios hablamos, Bersuit siempre tiene acostumbrada a la gente a los cambios, y cuanto más abruptos, más “Bersuit” es. La banda llamó a subir a 6 hombres para bailar mientras sonaba C.S.M. proveniente del cuarto disco de estudio, haciendo homenaje al cierre de la canción (“pelando el culo por la ciudad”). Y de los seis tipos con los pantalones bajos arriba del escenario, pasó a escucharse ese grito en el cielo: “anda a la puta que te parió!” tan fuerte y controvertido de Afónico, anunciando que el concierto estaba ingresando en la recta final.

“Gracias por ser parte de estos 25 años, manga de psicópatas” soltó Sbarbatti, antes de que Vorterix estallara en mil pedazos con una soberbia versión de Tuyú, en la que Sadrinas volvió a cantar y Bianco apareció con una eléctrica para un cierre a pleno. Y más fuerza: comandada desde la batería de Carlitos Martín llegó Se viene, como siempre, un grito de guerra.

Silencio stampa. Osky Righi copó el centro de la escena, y tras jugar un rato con el público a través de su guitarra, abrió camino para Yo tomo, que va y vuelve de la cumbia al punk sin problema alguno. Una gran vuelta de rosca para que el tema no suene como sonaba al principio; igual que sucedió con Sr. Cobranza: la dupla Suarez-Sbarbatti abrió canción haciendo beat-box, y el ya tradicional mensaje apuntado a los 90’ dejó su estirpe más rockero afuera para transformarse en otra cumbia para que la gente se pueda mover, no obstante el cierre del tema si fue a pleno con la gente saltando a más no poder.  

La banda saluda, la banda se despide. Tiempo de los bises: No te olvides, como para –valga la redundancia- no olvidarse del presente de la banda. Pegaditos, dos himnos bersuiteros por excelencia: Murguita del Sur y Qué pasó con toda la banda arriba del escenario. 

Las luces bajaron, el telón rojo se cerró. Las manos rojas de aplaudir, y las persianas bajaron hasta la semana que viene donde la apuesta se redobla: “Hijos del Culo”, “Don Leopardo” y “?”. El primer examen fue aprobado con creces. Picos altísimos e impasses bien pensados para ir generando clima en el show.  Pregunta final: ¿Quedará como deuda que no hayan tocado la histórica “Hociquito de ratón”?

Crónica: Martín Ciraolo

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